El miedo es falta de Fé

Por Sergio Urraca

En esta ocasión quisiera compartir con ustedes las potentes voces de dos de mis más admirados consejeros espirituales, quienes en su devenir han cambiado el curso de muchas almas y las han librado del sufrimiento… W.W Dyer y Robin Norwood.

 

Sin duda alguna el miedo es falta de fe, y la falta de fe nos lleva directamente a perder el sentido de la vida y a veces hasta la vida misma…
 
El no darse cuanta que la vida SIEMPRE termina por acomodarse a si misma y siempre se resuelve de la mejor manera y que nosotros solo estamos aprendiendo y siendo testigos presénciales y alumnos de un devenir de situaciones que tienen el objetivo de capacitarnos para la realidad, hacernos fuertes y librarnos del miedo, el dudar en fin de la vida, nos lleva al obscuro vacío, a la confusión, al caos y a perder el placer que significa estar vivo.
 
Por ejemplo: El día que nacen tus hijos no deberías decir: Y ahora que hago? Como los mantengo?... Solo hay que decir: GRACIAS. Ya que con y sin ti y estés o no, la vida terminara por hacer que ellos y los demás cumplan con el plan divino y sigan adelante con o sin tu participación y ayuda.
Pero es mejor ser parte y testigo de todo ello simplemente compartiendo y disfrutando, no crees?
 

 

 

Es decir, que jamás el sentir miedo ayudo a nadie a resolver nada y si en cambio ha contribuido a que muchas almas se hallan extraviado o simplemente se convirtieran en Zombis vivientes al perder la fe y por lo tanto su divina luz.
 
Quisiera que en esta ocasión escucharan con lo ojos a dos maravillosos seres, en primer lugar a W.W Dyer en un extracto de su libro: “El cielo es el limite” y posteriormente a Robin Norwood, famosa autora de “Las mujeres que aman demasiado” con un extracto de su libro: “Por que a mi, por que esto, por que ahora” en el que habla de cómo no ser poseído por al miedo y la enfermedad, muy probada esta estrategia por ella misma, por cierto, ya que después de un éxito abrumador como escritora y terapeuta se perdió literalmente en el olvido y el alcohol y relata en este libro como salio de su personal infierno y que aprendió en el…
 
Y al final remataremos con “10 Secretos Para El Éxito Y La Paz Interior” de el mismo W.W.Dyer…
 
Espero que disfrutes estas perlas de la luz contemporanea.
 
Paz y luz, Diosas y Dioses de esta tierra.
 
Sergio Urraca.
W.W Dyer:
 
 
DEL PÁNICO AL CONTROL...
Y LO QUE HAY EN MEDIO

 
 
Hay varias formas de valorar su "status de desarrollo" actual. Una es calcular su capacidad para resolver problemas o situaciones que se plantean en la vida diaria, y que van desde lo ordinario a lo potencialmente agradable o gozoso y hasta lo trágico. La escala anterior es una medida bien conocida de salud mental. Se trata básicamente de una escalerilla de cinco peldaños en la que usted puede reseñar cómo reacciona normalmente al amplio espectro de situaciones de su vida.
Pánico
El pánico asalta al individuo cuando se enfrenta con problemas y cree no tener capacidad para resolverlos. El pánico significa correr desorientado, no tener confianza alguna en las propias reacciones en una situación determinada; ser impredecible, no merecer confianza a los propios ojos.
Puede enfrentarse, por ejemplo, con el problema de tener que cambiar por primera vez en su vida una rueda del coche pinchada, de noche, en un lugar desierto. Su reacción inicial podría ser el pánico. Quizá se limite a llorar o salga del coche y se ponga a dar vueltas, primero en una dirección y luego en otra. Puede ponerse histérico, gritar obscenidades a la oscuridad, contra el neumático o contra el clavo de la carretera. Gasta usted así mucha energía, pero la gasta toda en cólera, frustración, confusión y conflicto, y no dedica ni un ápice de ella a resolver el problema.
Cuando el pánico domina a los soldados en combate, algunos se levantan de la trinchera y caminan en medio de un enjambre de balas. La mayoría de los individuos que están internados en instituciones mentales por razones de protección, están allí porqué sus vidas físicas se hallan en estado de absoluto pánico y no se puede confiar en que no se dañen a sí mismos o a otros. Su conducta es incontrolable e impredecible.
Todos tenemos pánico en algún momento de nuestra vida, sobre todo cuando nos vemos en un medio extraño y ante problemas que no hemos resuelto nunca. La clave de si quedamos totalmente inmovilizados es el tiempo que estamos dominados por el pánico y cuantas veces ocurre.
Si se da usted un golpe en un dedo del pie por la noche, y se dedica a lanzar gritos y saltar por casa a la pata coja unos minutos, si llega incluso a aporrear las paredes, esto se aproxima al pánico, pero no es grave (en realidad, es una reacción natural) porque no está
Usted inmovilizado frente a un problema que exige atención. No puede usted desgolpearse el pie. Lo único que puede hacer es esperar que el dolor se vaya.
Pero, claro, si sigue usted gritando sin control tres semanas después, si acusa a su familia de desplazar deliberadamente el mueble con el que se golpeó, si aún sigue hostigando los objetos y a las personas mucho después de haber desaparecido el dolor, sin duda es usted candidato a la hospitalización, porque su pánico ha perdurado demasiado y ha adquirido tonos extremos.
Algunas personas se pasan la vida acosadas por uña sensación de pánico respecto a sus trabajos, sus relaciones, sus desdichas financieras y muchos otros problemas. Vagan de un problema a otro, sin saber nunca exactamente qué hacer ni cómo reaccionar, con una especie de continuo torbellino en su interior. Si se encuentra usted en esta situación, sepa que sólo puede desplazarse en una dirección: ¡hacia arriba!
 
 
Inercia
 
 
El término inercia describe un estado en el que el individuo es incapaz de moverse, incapaz de actuar. En tal estado se mantendrá usted inmóvil o será arrastrado "en la misma dirección de antes" o según las directrices o las presiones de otros. En lo que respecta a la solución de problemas, la inercia suele seguir a un espasmo de pánico. En el aspecto emotivo va normalmente asociada con la depresión y /o el aburrimiento. Si la depresión es crónica y profunda, o el aburrimiento es "existencial" (es decir, no es aburrimiento o hastío por esta o aquella situación o actividad, sino respecto a la vida en general) puede llevar a la psicosis y /o al suicidio.
Sóren Kierkegaard captó la herencia del hastío existencial en 0 esto o lo otro:
No me interesa nada. No me interesa cabalgar, pues el ejercicio es demasiado violento. No me interesa caminar; caminar es demasiado trabajoso. No me interesa tumbarme; pues debería permanecer tumbado, y no me interesa hacerlo, o debería levantarme de nuevo, y tampoco me interesa. Summa summarum: No me interesa nada en absoluto.
La depresión y el hastío producen una falta de iniciativa generalizada, una conducta pasiva que empuja al individuo a quedarse en la cama o en casa sin hacer nada más que compadecerse de si mismo. No sólo padecen esta inercia los individuos, sino también muchas relaciones entre individuos. En él fondo, una pareja que ha tenido peleas escandalosas y serías a diario durante veinte años, seguirá integrada porque ambas partes tienen miedo de hacer algo, porque por lo menos hay "seguridad" (en la forma de predecibilidad) en saber que habrá una pelea a las tres y media esta tarde, y el mundo en su conjunto ha pasado a resultar tan lúgubre que los individuos no pueden imaginar ningún cambio que pudiera significar diferencia apreciable. No pueden imaginar siquiera la posibilidad de vivir a un nivel más alto.
La inercia es mucho más peligrosa y dolorosa que el pánico para el individuo medio o "normal". Cuando carece usted de capacidad de acción, es candidato al género más deprimente de vida imaginable. E1 individuo, en esa situación, vegeta y se deteriora. Puede que la causa principal de tensión y angustia y desgaste del organismo humano no proceda de cambios de trabajo o de emplazamiento, o del divorcio, ni siquiera de la muerte, sino más bien de vivir día tras día en relaciones no resueltas, sin saber hacia dónde se va pero sintiendo una depresión crónica respecto a su vida.
La inercia convierte su interior en un torbellino. Y vela con un telón gris el mundo externo.
Si se halla usted en estado de inercia, cualquier paso, cualquier acción que emprenda le ayudará a aliviar ese torbellino. Volviendo a la rueda pinchada en un lugar desierto: después
de haber gritado, de haberle dado patadas al coche, de haber maldecido el clavo y haber desahogado su cólera, quizá pierda usted más tiempo aún en un estado de inercia. Quizá se limite a sentarse en el suelo y a mascullar para si. Puede que se meta de nuevo en el coche y se dedique a cavilar un rato sobre su desdicha. Es evidente que si la inercia se prolonga demasiado, nunca llegará a arreglar el neumático... pero usted sabe también que lo de permanecer inerte no resultará eficaz, así que pasa al siguiente nivel de la salud mental en esta escalerilla de cinco peldaños.
 
 
 
Robin Norwood:
 
 
SUGERENCIAS PARA CURARSE A SÍ MISMO
 
            Incluso aquellos que estamos profundamente entregados a la evolución espiritual nos debatimos contra la adversidad. Necesitamos la ayuda de algunas sugerencias que nos recuerden cómo colaborar en el proceso de transformación.
            He aquí una lista de tales sugerencias.
 
            • Busca siempre el don de toda adversidad
            • No te permitas la autocompasión
            • Nunca culpes a otro de tus problemas
            • Cultiva una actitud agradecida
            • No evalúes tu situación ni las ajenas
            • Evita el sentimentalismo
            • Reconoce que una enfermedad no es castigo
            • Busca oportunidades para servir
            • Aprende a considerar la muerte como una curación
 
BUSCA SIEMPRE EL DON DE TODA ADVERSIDAD
 
            Todo problema es una tarea encomendada por tu alma. Por lo tanto, debes reconocer que hay un propósito en tu problema, tu herida, tu dolencia, tu incapacidad, tu enfermedad terminal; trata de alinearte con esa adversidad, es decir: busca lo que trata de enseñarte. Recuerda que, desde la perspectiva del alma, un cambio de conciencia tiene mucho más valor que una “cura”.  Por lo tanto, sigue el sabio consejo del rey Salomón: “Con todas tus ganancias, gana entendimiento”. Haz de ese entendimiento el objetivo de tu búsqueda y ten fe en que serás recompensado.
            Existe un delicioso cuento sobre dos niñitos, uno optimista, pesimista el segundo. Alguien lleva al pesimista a una habitación colmada de maravillosos juguetes de todo tipo, pero en cuanto está adentro el niño se sienta junto a la puerta, haciendo pucheros. Rato más tarde lo sacan de la habitación y le preguntan por qué se sentía tan desdichado.
            -Estaba seguro de que, en cuanto eligiera un juguete que me gustara mucho, se me rompería –responde, angustiado.
            Mientras tanto, el pequeño optimista ha sido llevado a una habitación llena de estiércol y allí está, cantando una canción de vaqueros, mientras excava alegremente. Cuando se lo invita a salir sacude la cabeza y continúa cavando.
            -Estoy seguro de que, con tanto estiércol –anuncia, entusiasta- , ¡por aquí tiene que haber un pony.
            Cree en el pony. Cree en el don escondido en toda la …… bueno, tú me entiendes.
 
NO TE PERMITAS LA AUTOCOMPASION
 
            Puedes pensar que un poco de autocompasión es natural y permisible, con tanto como estás sufriendo. Sin embargo, es una indulgencia odiosa que se vuelve habitual con facilidad. Una vez que se instala, el hábito de la autocompasión actúa sobre nuestra conciencia como una droga a la que somos adictos, proporcionando una seductora excusa para permitirnos más… y permitirnos la autocompasión es, como consumir habitualmente drogas, una barrera muy efectiva contra el desarrollo espiritual.
 
NUNCA CULPES A OTROS DE TUS PROBLEMAS
 
            Culpar a otros es, como la autocompasión, una práctica permisiva que nos impide hacernos responsables de nuestra propia vida. Ninguna parte de la ley espiritual establece que otra persona tenga la culpa de nuestros problemas, ni en esta vida ni en las anteriores. Si recordamos que todas nuestras dificultades, aun aquellas vinculadas con el prójimo, cumplen en nuestra evolución una finalidad importante, reconoceremos en nuestros enemigos a los agentes de la iluminación. No obstante, esto no significa que debamos disfrutar de todos nuestros tratos con estos agentes del karma.
            Un sabio refrán antiguo nos aconseja:
            Cuando te enfrentes a un enemigo
            Alábalo,
            Bendícelo,
            Déjalo ir.
 
            Bendecir a nuestros enemigos, desearles todo el bien que desearíamos para nosotros mismos, es un modo excelente de alcanzar la propia liberación.
            En cierta ocasión tuve que trabajar en un centro asistencial con otro terapeuta que me acosaba constantemente, y me despreciaba y socavaba mi obra con nuestros pacientes. Debido a sus maniobras aprendí a ser más directa y empecinada, por lo cual trataba de estar agradecida, pero esa constante lucha con él me desgastaba. Comencé a afirmar en silencio: “Este hombre va a obtener su bien más elevado, cualquiera sea”. Un día, luego de haber estado repitiendo esta afirmación por algunas semanas, él anunció súbitamente que se iba, pues le habían ofrecido un cargo mucho mejor.
            Tales afirmaciones, hechas con tanto amor como sea posible, ponen en movimiento el mandato bíblico: “No has de resistir al mal, sino superarlo con el bien”.
            La verdad superior oculta tras nuestras dificultades con otros es que, en realidad, estamos aquí para ayudarnos mutuamente a avanzar por el Camino. Sin negar que los problemas existen, podemos atemperar mucho las dificultades interpersonales enviando bendiciones.
 
CULTIVA UNA ACTITUD AGRADECIDA
 
            A veces, cuando las cosas están muy mal, una revisión de nuestras bendiciones puede servir de excelente antídoto contra la depresión insidiosa y la autocompasión. Cuanto más nos concentramos en nuestras bendiciones, más liviana se nos hace la carta. Y si también podemos apreciar los progresos que ya hemos hecho (las lecciones aprendidas y la comprensión que hemos logrado al enfrentar los desafíos previos) esto nos ayuda a tener fe en que nuestras dificultades actuales también rendirán su fruto, a su debido tiempo.
            Esta “actitud agradecida” no es, simplemente, un intento de restar importancia o negar una adversidad muy real, al estilo de Pollyanna. Más bien, es una disciplina espiritual que consiste en apartar el foco de la conciencia de los aspectos negativos de nuestra situación y elevarlo hacia los positivos. Al apartar los pensamientos de lo negativo, con suave firmeza, lo positivo se convierte en una parte mayor de la realidad experimentada.
            Un paciente drogadicto en recuperación me dijo en cierta ocasión: “¡La actitud es la mejor de todas las drogas!” Estoy de acuerdo. Y ya que podemos elegir cuál será nuestra actitud, ¿por qué no elegir una que nos eleve en vez de aplastarnos?
 
NO EVALUES TU SITUACION NI LAS AJENAS
 
            Es virtualmente imposible, durante una encarnación, evaluar en qué parte del Camino estás; tampoco suele ser posible, antes de completar la misión kármica, identificar siquiera qué se ha estado aprendiendo. Aunque es importante buscar la comprensión abriéndose a ella, una actitud crítica con respecto al propio avance es a un tiempo inadecuada y perjudicial. Confía en que, cualesquiera sean las condiciones exteriores de tu vida, estás avanzando.
            Evita las comparaciones con otros. En el programa de salud mental llamado Recovery, Incorporated, se dice: “Las comparaciones son odiosas”. Cuando evaluamos nuestra situación frente a la de otro, estamos siempre comparando lo incomparable, pues no nos es posible ver con claridad todo el cuadro propio, mucho menos el ajeno.
            Respeta los temas que conciernen a tu familia y a tu grupo, así como la parte que cada uno de vosotros desempeña, sin olvidar que en este plano se necesita del contraste para aprender. A veces ese contraste se produce por medio del conflicto y, por lo tanto, alguien debe proporcionarlo.
            Otorga al viaje de cada uno la dignidad que merece y recuerda hacer lo mismo con el tuyo. Esotéricamente, los que encarnamos en la Tierra recibimos el nombre de “Señores de la Incesante Devoción”,  apelativo que reconoce el valor y la resistencia requeridas para recorrer el camino aquí, en el plano terrestre. Confía en que, por el solo hecho de estar aquí, todos somos nobles.
 
EVITA EL SENTIMENTALISMO
 
            Según evolucionamos espiritualmente, aprendemos a disciplinar nuestras emociones, cultivar el desapego y ampliar nuestra perspectiva más allá de lo que es obvio, inmediato y personal. El sentimentalismo es una emotividad no esclarecida; dificulta este tipo de evolución y nos atrapa en las reacciones estereotipadas de nuestra cultura ante diversos acontecimientos. Ganar la lotería, por ejemplo. La actitud sentimental es que un sueño se hace realidad, prometiendo felicidad y libertad sin límites. Pero con la mayor libertad conferida por esos millones instantáneos viene una mayor responsabilidad por cada elección, cada acto. El ganador pierde de pronto todas las excusas financieras para no vivir feliz y satisfecho. La dulce esperanza de ser feliz algún día queda reemplazada por la exigencia de ser ahora mismo dichoso hasta el delirio. La proporción de ganadores que sufren colapsos nerviosos o cometen suicidio indica que, pese a la creencia popular, la riqueza instantánea dista de ser una garantía de felicidad.
            Si logramos entender que la súbita oportunidad de tener todas las cosas materiales que deseaste siempre es una prueba espiritual tan grande como la de perder todo lo que has amado, sin duda tu punto de vista está evolucionando.
 
RECONOCE QUE LA ENFERMEDAD NO ES CASTIGO
 
            La enfermedad no es prueba de que tengamos defectos; tampoco indica que no estamos pensando de manera suficientemente positiva. Aunque a veces los problemas físicos indican que una zona emocional de la vida requiere nuestra atención, no siempre es así, en absoluto. A veces padecemos físicamente porque, de alguna manera misteriosa, estamos cumpliendo con el karma. Según los escritos de Edgar Cayce, muchos entre quienes lo consultaban tenían estados físicos que parecían caer en esa categoría: enfermedades o defectos físicos que les habían sido destinados para esa vida en especial elegidos por el Yo Superior para disminuir el karma generado en una vida anterior.
            Algunas enfermedades son, simplemente, resultado de estar en manifestación física. Literalmente, estamos hechos de material reciclado, y en el plano terrestre hay mucha energía contaminada. El Tibetano, que dictó los múltiples volúmenes escritos por Alice Bailey, afirma que la finalidad de todo sufrimiento es limpiarnos y purificarnos. Por lo tanto, cualquiera sea la causa primordial de nuestra dolencia (problemas personales a los que no prestamos atención, deudas kármicas a pagar o contaminaciones planetarias que llevamos en nuestro vehículo físico), en cierta forma nos elevamos al soportar cualquier enfermedad que padezcamos.
 
BUSCA OPORTUNIDADES DE SERVIR
 
            Varios de los relatos de este libro se refieren a personas que, tras haber sufrido, se dedicaron a ayudar a otros que padecían de modo similar. Ese compromiso suele ser resultado de una mayor conciencia. Pero no todos podemos servir al prójimo con asesoramiento, terapia, asistencia social, etcétera; tampoco debemos hacerlo. Hay muchas otras maneras de servir. Una de ellas es, simplemente, continuar con las actividades que realizamos normalmente, pero llevarlas a cabo con una conciencia más altamente desarrollada. El mundo necesita mucho de gente esclarecida en todas las esferas de la vida.
            Hay personas que debido a enfermedades, invalidez u otros factores, no pueden participar activamente en Edmundo exterior. Si estás en esa situación, aun así puedes ofrecer el más elevado de todos los servicios. Thomas Merton sostiene que ese necesario punto quieto del centro de la rueda es el foco del mundo, donde se puede encontrar a Dios. Si tu estado te obliga a permanecer inmóvil, centra tu conciencia en dios, sea como fuere para ti, y ríndete a eso. Conviértete en el punto concentrado de la conciencia en el centro de la actividad.
            No hay nada más efectivo para causar un mayor bien en el mundo que el pensamiento puro, no contaminado por el deseo. Al dedicarte a alcanzar el contacto consciente con tu Poder superior, te conviertes en un canal para esas energías superiores que elevan, inspiran y nos guían a todos. Como una torre solitaria en la cumbre de una montaña, que irradiara un mensaje de amor y esperanza, en tu soledad y en tu silencio llevas a cabo una obra espiritual de enorme importancia en beneficio de todos nosotros, los que nos afanamos en el mundo exterior.
 
SUGERENCIAS PARA AYUDAR A OTROS A CURAR
 

            Quizá muchos de los lectores estén buscando la manera de curarse a sí mismos, pero otros tantos están profundamente dedicados a ser agentes de curación para el prójimo. Tal vez hayas descubierto que te resulta mucho más fácil soportar tus propios sufrimientos que presenciar el tormento de un ser querido. Frente a las dificultades ajenas todos necesitamos sugerencias que nos ayuden a evitar el sentimentalismo y a cultivar el desapego. Desapego no significa indiferencia. Más bien, es estar libre de necesidades con respecto a la persona y la situación. Cuando podemos dominar nuestra propia necesidad (egoísta) de aliviar la incomodidad que nos produce la situación del otro, podemos ofrecer amor a quien está en dificultades. Y el amor, como lo adivinó Bárbara durante su experiencia de muerte clínica, no es un sentimiento ni una emoción, sino un profundo nivel de comprensión y aceptación. Nada favorece tanto la verdadera curación como una atmósfera de este tipo de amor tan elevado.
            Por eso, para todos los que deseamos alcanzar el desapego necesario y convertirnos en agentes de curación, he aquí algunas sugerencias básicas. Para servir más efectivamente como sanadores debemos:
 
            • Estar libres de necesidad.
            • Reconocer que sólo somos agentes de la curación, no su Fuente.
            • Resistirnos a ser glorificados por nuestra obra y nuestra capacidad de
   realizarla.
• Estar “espiritualmente desnudos” con la persona a la que tratamos de
   ayudar.
• Reconocer que pueden estar operando karmas familiares, grupales,
   raciales y planetarios.
• Aceptar que la gente sabe, inconscientemente, el motivo de su estado.
• Respetar el tiempo que requiere la transformación.
 
Examinemos ahora cada uno de estos puntos en mayor detalle.
 
 
 
ESTAR LIBRES DE NECESIDAD
 
Es preciso que no tengamos nada que ganar o perder con la recuperación del sufriente, nuestra capacidad de aliviar el sufrimiento o nuestra identidad como sanadores. Estas son sólo necesidades egoístas que dificultan nuestra capacidad de estar junto al sufriente y hacer, con el amor que proviene del desapego, todo lo posible en beneficio de esa persona.
 
RECONOCER QUE SOMOS SOLO AGENTES DE LA CURACION, NO SU FUENTE
 
Paradójicamente, cuanto menos pongamos en juego en el hecho de “ser un sanador”, más efectivos seremos como agentes. Toda curación proviene de los Divino. No podemos saber qué tipo de curación necesita realmente una persona: si le hace falta una “cura” o apoyo para efectuar la transición fuera del cuerpo físico. Cuanto más abiertos estemos a la guía, más satisfaremos sus verdaderas necesidades.
 
RESISTIRNOS A QUE NOS GLORIFIQUEN
POR NUESTRA OBRA Y NUESTRA CAPACIDAD
DE REALIZARLA

 
La ministra y metafísica Catherine Ponder dice: “El trabajo es amor hecho visible.” Todo tipo de trabajo, realizado con amor, es una elevada vocación. La persona que se dedica a curar con amor no es más naturalmente excelsa que quien se dedica a realizar con amor cualquier otra tarea.
 
ESTAR “ESPIRITUALMENTE DESNUDOS”
CON LA PERSONA A QUIEN TRATAMOS DE AYUDAR

 
No te ocultes tras falsas frases animosas, subterfugios o una actitud indiferente e impersonal. Ver los sufrimientos de otro pone a prueba la fe; debemos permitirnos el interés afectuoso sin necesidad de una respuesta o resultado específico. Es preciso respetar los cambios que nosotros también experimentamos al participar de los sufrimientos, la muerte o la recuperación física de otro.
 
RECONOCER QUE PUEDE HABER EN OPERACIÓN
KARMAS FAMILIARES, GRUPALES, RACIALES
Y PLANETARIOS
 

Hasta cierto grado, estos karmas están siempre en operación, sumergiendo el destino personal dentro de un conjunto más amplio, con mayores implicancias al desempeñar una parte en el despliegue de estos karmas mayores, toda vida individual sirve para que todo el grupo progrese.
 
ACEPTAR QUE LA GENTE SABE INCONSCIENTEMENTE
EL MOTIVO DE SU ESTADO Y SE RESISTIRA
A “PERDERLO” MIENTRAS NO HAYA CUMPLIDO
CON SU FINALIDAD TRANSFORMADORA

 
Cuando tratamos de salvar a otro de una enfermedad o un problema, tal vez estamos dificultando sin advertirlo el motivo que esa persona tenía para encarnar: la iluminación que busca bajo la dirección del alma. Esto resulta un desafío aún mayor cuando la persona a la que deseamos ayudar es nuestro propio hijo. Respetemos el sendero del prójimo, el karma ajeno. Si presenciar las dificultades es demasiado penoso, somos nosotros mismos quienes necesitamos ayuda, para manejar mejor nuestros propios sufrimientos.
 
RESPETA EL TIEMPO QUE REQUIERA LA TRANSFORMACION
 
Como habitamos en el plano de la materia física densa, los verdaderos cambios se producen con lentitud. Aun cuando un efecto parece producirse de súbito, el individuo puede haber pasado vidas enteras preparándose para ello.
Una última sugerencia, que se aplica tanto a nuestra propia curación como a la ajena: confía en que estamos evolucionando.
En otras palabras: ten fe. Presta menos atención al informativo de la noche y más a lo mucho que la conciencia global se ha elevado en los últimos treinta años. Piensa en algunos conceptos que eran revolucionarios hace tres décadas: los derechos de las minorías, los derechos de la mujer, la protección del medio ambiente. Hoy son parte aceptada del sistema de valores que compartimos en nuestra cultura. Las cosas están cambiando para mejor: en lo global, lo internacional, lo cultural y lo personal. Si das un paso atrás para lograr alguna perspectiva, verás los cambios y sentirás cómo obran sobre todos nosotros.
 
CURACIÓN E ILUMINACIÓN
 
            Tal vez a esta altura, tras haber leído tanto sobre los efectos curativos del sufrimiento, te estés preguntando: “Pero ¿Y la curación por la alegría?” sin duda, todo el mundo, descontando a los más masoquistas, preferiría que la iluminación se lograra a través de alegres expansiones de conciencia en vez de lecciones de la adversidad. Entonces ¿por qué el balance de nuestra experiencia parecer verse más influido por los aspectos dolorosos que por los entusiastas? Esto se debe a que tendemos a recordar nuestros momentos de desgracia con mayor nitidez y durante más tiempo que los episodios de éxtasis. Compara esos momentos de dicha pasajera con los nubarrones del dolor que parecen eternos. En la simbología astrológica, el planeta Saturno, conocido también como el Mayor Maléfico, es el maestro que nos fuerza a aprender las duras lecciones. Saturno se vincula también con Crono, o el Padre Tiempo. Así como la enseñanza y el aprendizaje requieren tiempo, la tribulación es mejor maestra que el deleite.
            Sin embargo, alegría y sufrimiento no son tan contrarios como estados que existen en un mutuo contrapunto en espiral. La angustia lleva a la comprensión, la comprensión conduce al goce, el goce cura los efectos de la angustia que, a su vez provoca la comprensión, y así sucesivamente. Si separamos la espiral en fragmentos, podríamos decir que la iluminación se logra gracias a la adversidad, mientras que la curación proviene de la alegría. De hecho, estamos unidos en un proceso general que nos permite a la vez recuperar el equilibrio y avanzar.
            Este libro te ha presentado una redefinición del sanar que no está necesariamente ligada con el alivio o la cura de las dolencias físicas o psicológicas. Ahora bien, la curación se redefine aquí como un amplio proceso que supera los límites de la vida y la muerte, utilizando todas las experiencias para fomentar la comprensión y todas las adversidades para restaurar el equilibrio. Más aun: desde la perspectiva aquí presentada, cada ser humano en evolución se considera una parte diminuta, pero significativa y necesaria, del cuerpo entero de la humanidad, que es en sí una entidad en evolución. Esta evolución más amplia se produce cuando cada uno de nosotros aporta su creciente capacidad de retener luz.
            En los seres humanos, esta capacidad se aumenta por obra de la mayor comprensión o conciencia: la iluminación. A medida que alcanzamos una mayor conciencia, cada uno de nuestros cuerpos energéticos (el físico/etérico, el emocional o astral y los mentales superiores e inferior) refulgen con más potencia. Esta radiación incrementada se debe a que los pensamientos más elevados provocan un refinamiento de todos los grados de materia, ya sean densos o sutiles, creando más espacio entre las partículas. Este espacio entre las partículas se llena de luz.
            Toda evolución involucra la capacidad de retener luz. La evolución de materia densa del plano físico es una de las tareas de los seres humanos encarnados. Efectuamos esta evolución a medida que nuestra conciencia creciente provoca el refinamiento de la materia celular, molecular y atómica del vehículo físico denso. Según logramos un mayor entendimiento con el alma, servimos como parte cada vez más consciente del puente que forma nuestra alma entre la materia física densa que habitamos y el Espíritu. Este Espíritu es nuestra fuente, así como la fuente de toda manifestación.
            Esotéricamente se podría decir que todo ser humano encarnado está curando, en realidad, la restricción o limitación de la conciencia, impuesta cuando esa conciencia debe expresarse por medio de materia física densa. Así como hace falta un transformador eléctrico de mayor capacidad si se quiere tolerar y transmitir una carga de energía más grande, así debemos expandir la capacidad de la materia física para retener y transmitir cada vez una mayor cantidad de la Luz Universal disponible. Uno de nuestros objetivos, aquí en la Tierra, es llevar más conciencia a la materia física para redimirla, se podría decir.
            Por lo tanto, cada vez que sufras algún trauma, adversidad o tragedia, cada vez que observes a otro en esos trances, pregúntate: “¿Servirá esta experiencia, en último término, para contribuir a una comprensión más profunda y, por lo tanto, a una mayor iluminación?”
            Si te lo preguntas desde una perspectiva lo bastante amplia y con el suficiente desapego, tu respuesta será siempre sí.
            Sí a la Vida.
            Sí a esta vida tuya.
            Sí a tus luchas, desilusiones y desafíos.
            Sí a tus lecciones, oportunidades y victorias.
            Sí a tu creciente y radiante fulgor.
            Sí.
 
 
 
W.W Dyer:
 
 
10 Secretos para el Éxito y la Paz Interior por el Dr. Wayne Dyer
 
Extracto del Capítulo 2
 
El Segundo Secreto
No Te Mueras Sin Haber Sacado Afuera Tu Música
 
El mundo en el que vives es un sistema inteligente, en el que cada parte se mueve de manera coordinada con todas las demás partículas en movimiento. Hay una fuerza universal que apoya y orquesta todo. Todo funciona de manera conjunta en perfecta armonía. Tú eres una de esas partículas en movimiento. Viniste en el cuerpo que habitas en el momento exacto. Tu cuerpo se irá de aquí con la misma precisión. Eres una pieza esencial de este complejo sistema. Y aquí estás, en este sistema inteligente que no tiene principio ni fin, en el que cada galaxia se mueve en armonía con todas las demás. ¡Debe existir una razón para que hayas aparecido!
Kahlil Gibran dijo, "Al nacer, ya llevas tu trabajo en tu corazón". Así pues, ¿cuál es tu trabajo? ¿Cuál es tu propósito? ¿Lo estás viviendo de la manera en que tu corazón te insta a que lo hagas?
Escuchar a Tu Corazón
Tómate un momento ahora mismo y apunta con tu dedo hacia ti. Tu dedo está apuntando directamente hacia tu corazón. No a tu cerebro, sino a tu corazón. Esto es lo que tú eres. El constante latido de tu corazón, hacia adentro y hacia afuera, hacia afuera y hacia adentro, es un símbolo de tu conexión infinita con el latido omnipresente de Dios, la Inteligencia Universal. Tu cerebro izquierdo calcula, soluciona cosas, analiza y te conduce a tomar las elecciones más lógicas para ti. ¡Él piensa, piensa y piensa! Tu cerebro derecho representa tu lado intuitivo. Es la parte de ti que va más allá de la razón y del análisis. Es esa parte de ti que siente cosas, que es sensible al amor, la que se emociona con lo que es importante para ti. Tu cerebro derecho es el que nos permite emocionarnos hasta las lágrimas cuando tomas a tus hijos en brazos, o el que se baña en la belleza de un día glorioso. Tu cerebro izquierdo puede analizarlo, mientras que tu cerebro derecho te permite sentirlo.
Elige una situación y pregúntate qué es más importante para ti, si lo que sabes o lo que sientes. Por lo general, dependerá de la situación y de las circunstancias en las que estés decidir de qué te ocuparás primero. Tu inteligencia puede resolver exactamente cómo debes proceder cuando las cosas estén colapsando en una relación, o cuando tengas un impulso súbito, pero también hay otras veces en las que lo que sientes se impone a lo que sabes: cuando estás asustado o tienes miedo o te sientes solo; pero, por otra parte, si te sientes conmovido, enamorado y extasiado, esas serán las fuerzas que dominen el modo en el que actuarás. A veces está bien usar tu cerebro derecho. Tu cerebro derecho siempre te guiará apasionadamente hacia tu propósito.
Escuchar a Tu Cerebro Derecho
Hay una presencia intuitiva invisible que siempre te acompaña. Yo me imagino esta presencia como una criaturita en pañales que se sienta sobre tu hombro derechoy te avisa cuando pierdes el sentido de tu propósito. Este pequeño compañero es tu propia muerte, que te mete prisa para que pongas en marcha aquello para lo que viniste aquí, porque tienes contados los días para conseguirlo, y cuando este viaje termine, tu cuerpo se marchará. Tu compañero invisible te pinchará cuando pases otro día más haciendo algo que no sea parte de tu pasión en la vida y que te haya sido dictado cualquier otra persona.
Cuando te salgas de tu propósito, siempre lo sabrás gracias a que tus pensamientos se dirigirán hacia esa frustración tuya. Puede que no siempre actúes con arreglo a este saber, posiblemente porque tu cerebro izquierdo no reúna la valentía suficiente para apostar por lo que tu cerebro derecho sabe que es tu destino. Tu intuitiva voz interior sigue presionándote para que toques la música que escuchas, para que no te mueras con ella adentro. Pero tu cerebro izquierdo dice: "Un momento. Sé cuidadoso, no te arriesgues, podrías fracasar, podrías decepcionar a todos los que tienen un punto de vista diferente acerca de lo que deberías estar haciendo". Entonces, el compañero invisible de tu cerebro derecho (tu muerte) te hablará aún más alto. El volumen irá subiendo, intentando obligarte a que sigas tu sueño.
Hasta que, al final, escuchar exclusivamente a tu cerebro izquierdo te convierta en un impostor, o en algo aún peor, en un autómata que se levanta cada mañana con el rebaño para trabajar en lo que le da dinero y que paga sus facturas, para regresar después a casa y seguir haciendo lo mismo al día siguiente, y así una y otra vez, con la misma canción implícita, de sobras conocida. Entre tanto, la música que hay en tu interior se irá marchitando hasta que llegue al punto de ser inaudible. Pero tu permanente e invisible compañero siempre escuchará la música y seguirá dándote golpecitos en el hombro.
Este esfuerzo por llamar tu atención puede tomar la forma de una úlcera, o de un fuego que queme tu resistencia, o que te despidan de un trabajo serio, o que tengas cualquier accidente que te haga doblar la rodilla. Generalmente, esos accidentes, enfermedades y formas de mala suerte terminan por atraer tu atención. Pero no siempre. Algunas personas terminan como Ivan Ilyich, el personaje de Tolstoy  que se angustiaba en su lecho de muerte diciendo: "¿Y qué pasa ahora si toda mi vida he estado equivocado?" Debo decir que es una escena escalofriante.
No tienes porqué elegir ese destino. Escucha a tu compañero invisible, expresa la música que oyes e ignora lo que cualquiera de las personas que te rodee piense que deberías estar haciendo. Como expresó Thoreau: "Si un hombre no está en paz con sus compañeros, quizás sea porque escucha un tambor diferente. Dejen que baile al compás de la música que escuche, esté o no afinada".
Prepárate para aceptar que los demás puedan decir que los has traicionado; pero no habrás traicionado a tu música, a tu propósito. Escucha tu música, y haz lo que sabes que tienes que hacer para sentirte entero, para sentirte completo, y para sentir que estás cumpliendo con tu destino. No tendrás paz si no dejas que esa música salga y suene. Deja que el mundo sepa porqué estás aquí, y hazlo con pasión.
Apasionarse Supone Arriesgarse
Puede que al final vivas una vida cómoda aunque no sigas tus instintos. Pagas tus facturas, cumples con todos los formalismos, y vives una vida de producción y de cumplimientos de acuerdo al manual. Pero ese manual lo escribió otro. Percibes al pequeño que te dice: "Puede que esto parezca lo correcto, pero ¿se siente bien? ¿Estás haciendo lo que viniste a hacer aquí?" Para muchas personas, la respuesta es: "¿Cómo sabré cuál es mi heroica misión?"
Encontrarás tu pasión en lo que más te inspire. Y ¿qué significa la palabra “inspirar”? Deriva de las palabras "en espíritu". Cuando estás inspirado, nunca te preguntas acerca de tu propósito. Lo estás viviendo. Para una de mis hijas, se trata de leer cosas acerca de caballos y andar en los establos. Está en el cielo sobre un caballo, o aunque sólo sea limpiando un cobertizo lleno de estiércol. Otra hija mía solo se inspira cuando está cantando, tocando o escribiendo música. Se siente así desde que tenía dos años. Para otra, lo que la hace sentirse alguien con propósito es su trabajo artístico y de diseño. Y para otra, es diseñar páginas de internet y crear programas informáticos para otros. Para mí, es escribir, hablar y producir cosas que ayuden a la gente a tener confianza en sí mismos. Esta ha sido siempre mi pasión, desde que era muy jovencito.
¿Cuál es tu pasión? ¿Qué hace agitarse a tu alma y te hace sentirte en completa armonía con aquello para lo que principalmente viniste? Ten esto por seguro: sea lo que sea, puedes construir tu vida haciéndolo y, simultáneamente, proporcionando a otros un servicio. Te lo garantizo.
La única cosa que puede apartarte de interpretar la música de tu corazón y de marchar al compás único que sientas dentro de ti es el miedo. Según “Un Curso de Milagros”, sólo hay dos emociones básicas: una es el miedo, la otra es el amor. Tal vez temas la desaprobación de los demás. Arriésgate y descubrirás que se recibe más aprobación cuando no la buscas que cuando la buscas. Tal vez sientas temor a lo desconocido. Arriésgate igual. Busca la respuesta, pregúntate: "¿Qué es lo peor que puede pasar si esto no funciona?" La verdad es que es algo superable. No vas a ser condenado a muerte ni torturado si algo sale mal Tal vez tengas miedo al éxito. Tal vez hayas sido inducido a pensar que no eres adecuado o que eres un ser limitado. La única manera de enfrentar esas ridiculeces es perseguir aquello por lo que viniste aquí y dejar que el éxito te atrape, como de seguro lo hará. O tal vez sientas temor al mayor de los fracasos: tal vez temas al fracaso.
El Mito del Fracaso
Puede que esto te tome de sorpresa, pero el fracaso es una ilusión. Nadie fracasa en nada. Todo lo que haces produce un resultado. Si estás intentando aprender a atrapar una pelota y alguien te la tira y se te cae, no es que hayas fallado. Sencillamente, se ha producido un resultado. La pregunta real es qué hacer con los resultados que produces. ¿Te vas llorando por haber fallado atrapando la pelota, o dices "Tírame otra" hasta que terminas por atraparlas? El fracaso es un juicio. No es más que una opinión. Procede de tus miedos, que pueden ser eliminados con amor. Amor por ti mismo. Amor por lo que haces. Amor por los demás. Amor por tu planeta. Cuando tienes amor dentro de ti, el miedo no puede sobrevivir. Reflexiona acerca del mensaje que hay en esta antigua sabiduría: "El miedo llamó a la puerta. El amor contestó, y no había nadie".
Esa música que oyes en tu interior, urgiéndote a que asumas riesgos y persigas tus sueños es tu conexión intuitiva con el propósito que hay en tu corazón desde que naciste. Sé entusiasta en todo lo que hagas. Ten esa pasión, sabiendo que la palabra “entusiasmo” significa literalmente "El Dios (enthos) interior (iasm)". La pasión que sientes es Dios dentro de ti, que está picoteándote para que te arriesgues y seas la persona que eres.
Me he dado cuenta de que los riesgos que se perciben no son para nada tales riesgos, una vez que transciendes tus miedos y dejas que entren en ti el amor y el respeto por ti mismo. Cuando produces un resultado del que los demás se ríen, a ti también te da la risa. Cuando te respetas a ti mismo, tropezar te permite reírte de ti mismo como tropezador ocasional. Cuando te amas y te respetas a ti mismo, la desaprobación de alguien no es nada que haya que temer o evitar. El poeta Rudyard Kipling declaró: "Si puedes alcanzar el triunfo y el desastre, y tratas a esos dos impostores por igual... Tuyo son el corazón y todo lo que hay en él". La palabra clave aquí es “impostores”. No son reales. Sólo existen en la imaginación de la gente.
Sigue a tu cerebro derecho, escuchando cómo te sientes e interpretando tu propio y exclusivo estilo musical. No tienes que temer a nada ni a nadie, y no volverás a sentir jamás ese terror a estar yaciendo algún día en tu lecho de muerte diciendo: "¿Y qué pasa ahora si toda mi vida he estado equivocado?". El compañero invisible que está sobre tu hombro derecho te va a pinchar cada vez que te estés apartando de tu propósito. Te va a obligar a que tomes conciencia de tu música. Así que escúchalo, y no te mueras sin haber sacado afuera tu música.
 
 
Nuestra madre nos parió una vez, pero nosotros tenemos que parirnos cada día", Mario Vargas Llosa
La educación más importante que recibimos es la auto educación, es decir, la que nos damos a nosotros mismos. El aprendizaje permanente es hoy una necesidad, y no sólo en el campo profesional. La complejidad creciente demanda no sólo buenos profesionales, sino personas que tengan la capacidad de resolver problemas por ellos mismos, que sepan pensar, que tomen decisiones de calidad. La educación que necesitamos es una educación global que atiende el máximo número de aspectos que componen la compleja realidad personal. Cada persona es un ecosistema complejo, un mundo con muchos aspectos interactuando al mismo tiempo: su psicología, sus emociones, su salud, su inconsciente... Las personas también se hallan en sistemas o contextos que les influyen y que condicionan su conducta, como por ejemplo la sociedad o la familia. Por lo tanto, podemos afirmar que hoy es de vital importancia el cultivo de las habilidades directivas.
La administración de nuestros recursos siempre se hace según unos criterios más o menos conscientes. Siempre respondemos a la pregunta "¿A qué vale la pena que dedique mi tiempo y mi dinero?" con nuestros actos. Conviene que dediquemos tiempo a pensar los fines para los cuales administramos. De hecho, la administración de los recursos es sólo un medio que sirve para unos fines que cada uno debe determinar. La administración debe hacerse en función de unos objetivos propios y si no somos conscientes de lo que queremos, de nuestras prioridades, motivaciones, etc. puede pasar fácilmente que administremos nuestro dinero y recursos en función de prioridades ajenas.
La capacidad de saber guiar la propia vida, de mejorarla y enriquecerla la llamaremos "LIDERAZGO PERSONAL". Sin ella, todos nuestros movimientos no tienen dirección definida: ¿qué le pasaría a un coche que avanza sin saber dónde se dirige? Debemos dirigir nuestra vida si no queremos que otros la dirijan por nosotros.
El liderazgo es hacer las cosas correctas y la administración es hacer las cosas bien.
 
Espero que te haya gustado…
Te bendigo para que tu sigas bendiciendo a todo y a todos.
Serch

 

 

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