Poemas

Por Javier De Santos

EL ETERNO COTIDIANO

Presencia cotidiana de ausencias compartidas, 
ausencia cotidiana de compartida presencia,
oportunidad única de reconocimiento mutuo,
reconocimiento único de mutua oportunidad.

Sorpresa y abandono en medio de una almohada,
latidos congelados, vaivén de besos,
instantes gigantes que tocamos las estrellas,
desnudos, abiertos, sensibles, eternos.
 
Desconocida piel de un familiar aroma,
piel familiar de aroma desconocido,
deseo exaltado de singular ternura,
singular deseo de ternura exaltada.

Sorpresa cotidiana de abandono compartido, 
desconocidos latidos de familiares besos,   
instantes únicos que tocamos las estrellas,
desnudo deseo de ternura eterna.

 

ESE INSTANTE

Cuánto añoro ese instante, ese
breve instante, la pequeña muerte;
el momento en que me pierdo en ti,
que me hundo entre tus brazos.
 
Instante de muerte que me da la vida,
fantasía compartida de mutua unión,
intenso momento de dulce agonía,
rara armonía de ternura y pasión.
 
Mil rostros en un sólo beso,
cien cuerpos en cada gota de sudor,
un mundo entero en el vibrar de cada poro,
tiempo infinito en que morimos juntos los dos.
 
Cuánto añoro ese instante, ese
gran instante, fuente de la vida,
en que nuestros yos pierden sus fronteras y
somos un sólo ser, sin dejar de ser los dos.

 

DES-NUDOS

En la transparente oscuridad te encuentro,
al borde de un oasis desierto,
cubierto de arena, sediento,
deseando calmar mi sed, con tu aliento.
 
Frente a mi, detrás mío, en medio de mi,
tocando tu inasible piel,
escuchando de tu deseo, el silencio,
en la invisible certeza de tu mirada.
 
Recorriendo el mapa de tu cuerpo
entre dunas y valles ignotos,
sumergiendo mis pies en cálida arena,
acariciando vientos de tiempos remotos.
 
Degustando ahora, instantes eternos,
inhalando en cada poro, tus sueños,
des-nudos de futuro, de tiempo,
intuyendo la verdad, de lo in-cierto.

 

 

Ediciones