Diosa BABA YAGÁ

Por Una Sampere

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"Duerme tesoro 
que viene el coco
y se come a los niños
que duermen poco"

 

Baba Yagá (en ruso, Mujer Hechicera): Antigua diosa eslava de la tierra, antes de que los dioses rusos ascendieran al poder. No era una diosa benévola, poco a poco se fue convirtiendo en una diosa del inframundo, que vivía en una cueva. Baba Yagá se fue alejando de la tierra y de los demás dioses, cada vez teniendo menos contacto con los hombres.
 
Se dice que es una bruja de tres metros de altura con garras de hierro, orladas de negro, de cuarenta centímetros y dientes de tiburón que, además, son de acero. Tiene el pelo grasiento, la piel gris, verrugas y los ojos cubiertos de cataratas. Es vieja, huesuda y arrugada. Su nariz es azul, retorcida y tan larga que rasca el techo mientras duerme. Sus pechos son de piedra. Tiene una pierna normal que representa al mundo de los vivos y una de hueso, para el mundo de los muertos, por lo que también se le conoce como  "Baba Yagá Pata Huesuda". Babá Yagá, la de aspecto delgado y huesudo: “Baba Yagá Kostianaya Noga”.


No es una bruja convencional, no usa sombrero.  Ella vuela montada en un almirez (a veces una olla) que vuela sola, sus rodillas casi tocando su mentón y rema el aire con una escoba plateada hecha con el cabello de una persona muerta; o se empuja por el piso del bosque con un remo en forma de mano de almirez.


Cada vez que aparece, vuelan vientos fuertes, los árboles se mueven crujiendo, gimiendo y hojas vuelan en el aire.  Chillando y lamentándose, los espíritus agrupados la acompañan.
A pesar de los grandes movimientos que provoca, Baba Yagá es secretiva, y va barriendo sus rastros sin dejar huella.


Vive en una choza que se levanta sobre dos enormes patas de pollo que le sirven para desplazarse por toda Rusia. Generalmente escondida en el bosque, su choza parece tener una personalidad propia.La casa gira sobre su eje y chilla al avanzar,  y siempre da su espalda al visitante. 
Para detener el camino de la choza, hacen falta encantaciones secretas, que de ser pronunciadas, la obligan a bajar sus patas de pollo y abrir su puerta de manera estrepitosa.
La valla que rodea la casa está hecha de huesos y cráneos, de cuyas cuencas brilla una luz que ilumina la oscuridad del bosque.
La remota locación de la casa hace la referencia a la custodia de la entrada al Otro Mundo. El sólo hecho de entrar a su choza puede significar la muerte. El día y la noche obedecen las órdenes de Baba Yaga, lo que sugiere que sus orígenes se remonten a una diosa omnipotente del inframundo. Esta teoría se ve reforzada con los ocasionales roles positivos que la bruja juega cuando ayuda al héroe –de corazón puro- en su búsqueda.
 
Baba Yagá dirige los ciclos de la naturaleza y los elementos.   Entre sus sirvientes, destacan aquellos que salen cabalgando y vuelven a la choza de la diosa: los Jinetes Blancos, los Jinetes Rojos y los Jinetes Negros: “Mi Día”, “Mi Rojo Sol Naciente” y mi “Mi Noche Oscura.”
A su servicio también están tres pares de manos incorpóreas, espectrales, y amenazadoras que aparecen de la nada, ella las llama “mis amigas del alma” o “amigas de mi pecho”.
 
Baba Yagá ha aparecido en diferentes historias del folclore ruso, que muestran distintas facetas de la bruja: En algunas ayuda a la gente que le sirve; en otras se dice que guarda las "Aguas de la Vida y de la Muerte", pues es "la Dama Blanca de la Muerte y del Renacimiento". En otras se dice que tiene dos hermanas llamadas como ella y con su mismo aspecto.
Baba Yagá puede ser perversa, sanguinaria y cruel,  come personas, generalmente niños. Sus dientes le permiten romper huesos y desgarrar la carne con facilidad, o destrozarla contra sus pechos.
También se cuenta que envejece un año cada vez que le hacen una pregunta y que para rejuvenecer bebe un té hecho de extrañas rosas azules.  Quienes quieren ganar un favor de la bruja, le ofrendan alguna.
 
“Cuando Rusia era joven, tambien lo fue Baba Yaga. Cuando Rusia creció en poder, tambien lo hizo Baba Yaga. Cuando Rusia se volvió corrupta, también lo hizo Baba Yaga......”
-Proverbio de los Colmillos Plateados.


La buena noticia es que Baba Yagá parece no tener ningún poder, como se decía, sobre las personas puras de corazón, y las personas agraciadas y protegidas con el poder del amor , la virtud o la bendición materna. 
Baba Yagá no admite debilidad a nadie, y demanda respeto de todos a su alrededor. 
 
Casi siempre descrita como una terrible y bruja anciana, Baba Yagá también ayuda con su palabra de mujer sabia.  La Madre Tierra, al igual que las fuerzas de la naturaleza, pueden ser salvajes, indomables y también dulces y amables.
Cuando aparece como una vieja, a veces da consuelo y consejo y regalos mágicos a los héroes y a los “puros de corazón”.  El agraciado visitante entra en sus dominios buscando sabiduría, conocimiento y verdad.  Ella lo sabe todo, lo ve todo y lo revela todo a aquellos que se atreven a preguntar.


“Pregunta- replicó la Yagá-, pero recuerda que un exceso de conocimientos puede hacer envejecer prematuramente a una persona.”
-Mujeres que corren con los lobos, p. 129


Baba Yagá es una mujer de experiencia, una Diosa de sabiduría y de muerte, la “Madre de Hueso”.  Pura e indomable, es un Espíritu de la Naturaleza que trae sabiduría y la muerte del ego, y por medio de la muerte, el renacimiento.

 

 

 

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