Adoptarte es ser tu buena madre.

Por Deborah Legorreta

¿Por qué muchas de mujeres estaremos tan acostumbradas a ser madres de nuestros hijos, hermanos, padres, parejas, amigos o compañeras de trabajo, y hasta de las mascotas que adoptamos, pero actuamos como Madrastras malvadas con nosotras mismas? ¿Por qué nos desvivimos tanto por todos en lugar de permitirnos vivir con plenitud y autocuidado?

Un número importante de mujeres que acuden a consulta psicológica y médica manifiestan una autoorfandad que las lleva a padecer estrés crónico, colitis, gastritis, migrañas, agotamiento y otros padecimientos debidos al excesivo desgaste mental y físico. No se cuidan a sí mismas como lo haría una Buena Madre. Las excusas sobran: falta tiempo, dinero o recursos que deben asignarse a los demás para demostrar que se es una buena mujer, esto es, una mártir abnegada que siempre privilegia a sus seres queridos o a la empresa en la que trabaja en la distribución de su tiempo, energía, recursos y talentos.

Sin importar el tipo de madre que hayamos tenido -buena, mala, regular o ausente-, o si ya hemos sido madres nosotras mismas, todas tenemos una imagen ideal, conocida como la Gran Madre, constituida por nuestras creencias acerca de las funciones positivas de la maternidad. A pesar de que escuchemos más a la Madrastra criticona, destructiva y poco cariñosa, en el fondo sabemos lo que nos aconsejaría o haría por nosotros una madre amorosa. Pero muchas veces ocurre que a la madre interior la tenemos asignada solamente para el servicio de los demás, por lo que cuando requerimos sus cuidados, ya la encontramos dormida, agotada por atender, a todas horas, a todo el mundo.

¿Qué tipo de madre eres de ti misma? Mi libro ¡Adóptate! se basa en esta idea de asumir que si eres mayor de 18 años de edad, ya no es importante la madre que tuviste o tienes, sino la madre que eres de ti misma hoy. Para descubrirlo, habría que empezar por confesarte lo que te dices cuando callas: ¿te alientas a crecer y reconoces tus virtudes? ¿te reconoces bella y valiosa? ¿te proteges del abuso de los demás? o bien ¿eres esa madrastra maldita de cuento que solo critica, ofende o hace sentirse fea a esta mujer que eres hoy? Al revisar lo que te dice esa voz en la mente y comenzar a callarla, comenzarás a fortalecer esa otra voz positiva que te hará verte con una nueva luz y fomentará tu crecimiento, auto cuidado y bienestar integral. Suena simple y en realidad lo es, basta con decidirte a dedicar esos minutos cotidianos para recordarte en silencio todo lo que has hecho bien este día y todo lo bueno por sencillo que sea que has hecho por tu bien. Al principio basta con recordarte al menos una cosa positiva de cada tipo: bien hecho y bueno para ti como ejercicio para iniciar el camino de tu autoadopción. Sé que serás capaz de lograrlo y que al hacerlo, descubrirás a esa mujer fuerte, valiente y valiosa que tu Buena Madre interior siempre supo que eras.

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