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Las Cortesanas: ¿Prostitutas o Virtuosas? Por Cecilia Marroquín Además de conocer el arquetipo de cada diosa, debemos conocer la vida de otras deidades que han existido en nuestro tiempo. En "saber ", conoceremos algunas de sus cualidades y esperamos que tú también las desarrolles. LA GRACIA - I PARTE Es interesante saber que muchas de las libertades de las cuales que gozamos las mujeres de hoy son el resultado de muchos siglos de lucha protagonizada por varios grupos de féminas que en su momento lograron un cambio en la historia. Uno de estos grupos es el constituido por las llamadas cortesanas. Las cortesanas eran personalidades bien conocidas por la sociedad con dotes artísticos y en algunos casos consideradas celebridades de la época. Contrario a lo que se piensa no eran prostitutas de la clase alta, ni vivían en burdeles ni tenían a un hombre que las controlara, ni todas permanecían solteras. Si bien fueron amigas o más que amigas de reyes, emperadores, nobles también fueron musas de famosos pintores y escritores. Sus vidas llenaban las columnas de sociales donde se daban a conocer sus romances y chismes que saciaran el interés del público. Por esto mismo, las cortesanas eran mujeres altamente cultas e interesantes y gracias a ello pudieron vivir una vida de independencia y de gran poder, muy diferente al de la mujer promedio de la época. Definir a una cortesana va mas allá de lo que señala el diccionario o una enciclopedia, nos conlleva a definir una serie de cualidades que marcaron ciertas personalidades. Virtudes que siguen siendo útiles para cualquier mujer en la vida moderna, aunque las circunstancias no sean las mismas, la esencia sí lo es. En una serie de artículos discutiremos algunas de las principales virtudes de las cortesanas, comentaremos cómo podemos aplicarlas a nuestra vida diaria. GRACIA Encontramos en el diccionario varias definiciones de esta virtud y la más precisa es "aquel don que nos hace agradables ante los demás", es decir, cuando se goza de una personalidad encantadora. Esta virtud parece ser más que mágica porque se nos proporciona gratuitamente. Sin embargo, en realidad es una cualidad que ciertamente podemos cultivar y su poder es infinito; nos abre las puertas a muchas oportunidades en la vida. En cuanto a los sinónimos de gracia, encontramos un extensísimo número de ellos, entre los que se encuentran: delicadeza, simpatía, habilidad, belleza, inteligencia, gentileza y distinción, entre otras. Por lo que también podemos concluir que la gracia es una virtud compuesta a su vez por otras virtudes. Entre las cortesanas más famosas por gozar de este rasgo carcterístico podemos nombrar a la pareja de Luis XV, la famosa Madame du Barry conocida también como Jeanne Becú. Nacida en 1743 en Francia, en el seno de una familia sumamente pobre, enfrentó su vida con una sonrisa y una vitalidad tal que hacía dudar a los demás que realmente hubiera vivido una infancia sórdida y difícil. Típicamente para la época, su padre la había abandonado y creció en la pobreza junto a su madre hasta que el amante de ésta las acogió en su casa. Ahí les proporcionó otro estilo de vida. A los nueve años fue internada en un convento para ser educada en las tareas domésticas. Edad en la que su gracia y belleza física empezaron a desarrollarse, lo provocó que la gente que la rodeaba la viera con admiración. A los 15 años dejó el convento para enfrentarse a la vida real. Después de probar varios empleos, encuentra un trabajo en una famosa tienda en París la cual era frecuentada por las cortesanas de la época. Durante este tiempo conoce al conde Jean du Barry, el cual empezó a prepararla para su debut ante alta sociedad; tiempo después la presentaría como su amante. Es cuando Jeanne, aprovechando sus conexiones con nobles y ricos de París, tiene la oportunidad de acercarse al Rey Luis XV cuando salía una mañana de misa. Cuentan que ella simplemente le sonrío y el volteó hacia ella. Por muy extraño que parezca existe gente que posee el poder de atraer la atención de aquellos que la rodean como si tuvieran un brillo especial. Jeanne era sumamente bella, pero también lo eran todas las mujeres de la corte que rodeaban al Rey, por lo que tuvo que haber sido algo más que su belleza física lo que cautivó al monarca. Era, sin duda alguna, su trato afable y natural lo que enamoró a muchos. Después de varios meses Jeanne conquistó al Rey, así como los títulos de condesa y de cortesana oficial, nombramientos que causaron gran controversia dentro de la corte. Durante todo el tiempo que vivió el Rey siempre mostró un deseo insaciable por su compañía. Su influencia en el arte y la política no fue tan importante como su predecesora, Madame de Pompadour, pero fue notable su influencia de moda que impuso en la corte. La mezcla de inocencia, la expresión de su rostro y la forma de comportarse fueron clave para que Jeanne permaneciera como la favorita del Rey hasta su muerte, lo que ocasionó que la gente especulara que lo tenía bajo algún tipo de embrujo o poder cuando realmente solo gozaba de gracia y gran personalidad para crear interés a su alrededor. La gracia es una virtud que hace a la mujer fuerte y ejerce un poder en los hombres, pero a su vez es tan femenina que a simple vista parece todo lo contario. Además, la gracia en nuestro trato y en nuestra expresión permite que recibamos de la gente un interés especial. En casi cualquier actividad diaria tenemos trato con gente conocida y desconocida, muchas veces con sólo dejar una buena primera impresión en ellos se nos facilitaran muchas cosas. Hay gente que hace de esto un arte tan sutil que los demás prácticamente se "enamoran" de ellos, y la belleza física pasa a ser poco importante. Busquemos, al menos, en nuestro trato hacia los demás un interés especial que los haga sentir importantes y que sepan que tienen toda nuestra simpatía. Suena fácil pero es difícil llegar a un punto en el que esta virtud se practique de manera natural y desinteresada, eso sí, llegar a este punto significaría alcanzar la perfección.
Marie-Jeanne(tte) Bécu, Condesa du Barry (19 Abril 1743 - 8 Diciembre, 1793)
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